Las Fundaciones están obligadas a someter a auditoria externa sus cuentas anuales cuando, a fecha de cierre del ejercicio, concurran al menos dos de las tres circunstancias siguientes:

Que el total de las partidas del activo supere 2.400.000 euros.

Que el importe neto de su volumen anual de ingresos por la actividad propia más, en su caso, el de la cifra de negocios de su actividad mercantil sea superior a 2.400.000 euros.

Que el número medio de trabajadores empleados durante el ejercicio sea superior a 50.

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